• CRÓNICA

“EL MAÍSTRO CHAME”, MAESTRO DE MAÍSTROS"


UNA CRÓNICA DE "CHANO" LUQUIN CORRAL

Nuestro pueblo se ha caracterizado por su gente laboriosa que cada mañana sale a buscar el pan de cada día atendiendo diferentes oficios y es así la gente de Pátzcuaro, luchona, y trabajadora.

En esta ocasión me referiré a Don José Olguín Martínez, que nació por la calle San José que está atrás donde estaba el antiguo Mercado Municipal, prácticamente era la Zona donde estaban “los Bules” –decía mi tía Lupe_, cantinas como la de” Toña La Negra”, prostíbulos como los de “La Pistola” y “La Pelona” abajo sobre la calle Codallos “El Palillo” - como en esos lugares “todos los días había fiesta”- como queriendo y no la música se escuchaba a todas horas del día, yo creo que eso influyó en el gusto apasionado de don José por la Música y el baile.

… Como la rueda del tiempo no marcha para atrás, entre estrecheces económicas que por temporadas se alargaban, llegó al momento de las definiciones sobre el proyecto del vida futuro del joven José … un día se ve de aprendiz de mecánico automotriz en el taller del “Maístro” Manuel Obregón que estaba por donde un tiempo estuvieron “Los Cinemas Gemelos”, casi al pie de “el Cerrito” en la Calle Libertad…

Estaba concluyendo la década de los cuarentas; las calles eran de “empedrado” y la mayoría ni a eso llegaban, éstas eran aprovechadas por los jóvenes y niños sobre todo en la tarde y tiempo de vacaciones para practicar toda suerte de juegos y deporte… casi no transitaban carros. Eran pocas personas en Pátzcuaro que tenían automotores, entre otras: Don David Negrete, Don Miguel Leal, Don Rafael y Gabriel Ochoa, Don Luis Pita, Don Sabas Leal, Don Alfredo Manríquez, Don Pancho Cortes, algunas más y los que venían de fuera.

En el taller del Maestro Obregón también acudían a trabajar Los Hermanos Torres: “El Niño” y Adolfo además de “El Chirrias” y quien sería su mejor amigo, confidente, testigo de muchas cosas y tertulias: Don Medardo Alejandre, alias “La María”. Así entre tuercas, tornillos, grasas, aceites, monoblocs, “árbol de Levas”… y regaños de don Manuel porque que hicieran bien las cosas, Don José Aprende el oficio de mecánico automotriz que será su trabajo de toda la vida, lo que no pude investigar… ¿ de donde salió el famosísimo apodo de “El Chame”? aquel que paseó con orgullo durante su estancia en esta vida terrenal, “El Maístro Chame” era su carta de presentación... incluso en asuntos oficiales…

Cierto día Domingo que asiste a presenciar un partido de futbol, siente las flechas del canijo Cupido hacer que su corazón tengan la sensación de “que anda rondando el amor”; a una mediana distancia observa a un clan familiar que a leguas se nota su espíritu futbolero, entre ellos, una chica que llama poderosamente su atención…permanece embelesado observándola… no encuentra de momento como simular un encuentro fortuito….en eso pasa un vendedor con una canasta, de esos que nunca faltan en este tipo de eventos, lo llama y le dice: “Llévale unos dulces de esos a aquella güerita, dile que vas de mi parte”, ni tardo ni perezoso el vendedor se apersona con la susodicha, “aquí le manda aquél”… ¿Quién?- pregunta ella, ¡aquel que parece ratón! –es que el Maístro andaba todo vestido de ropa de gris- y así inicia una relación que se formaliza en matrimonio en 1957 entre el señor José Olguín Martínez y la señorita Lucia Rojas Rojas formando con el tiempo una familia de 13 hij@s…

"El Chame" con su esposa

El Maístro Chame, ya con los conocimientos y práctica necesaria, logra poner por su cuenta su propio tallercito, lo ubica a unas casas donde está el taller actualmente, lo acompaña su amigo “La María”. Gracias a su estilo amable y don de gentes, pronto empieza a llegar la clientela, consigue un espacio propio en la misma calle Federico Tena. Sin que fuera el lema de su negocio los clientes acudían a él por su práctica de los valores: Eficiencia, Servicio y Honradez; sus primeros discípulos y ayudantes fueron sus cuñados: “El Taco”, “La Zorra”, “El Pitirijas” y mucho tiempo después “El Camarón”…

Siempre fue una persona que amaba profundamente a su familia, los formó con valores morales muy sólidos, se preocupó por darles a todos educación, “Los que no hicieron una carrera profesional, fue porque no quisieron” -dice Doña Lucha su esposa- Don José puso todo su empeño para que sus 13 hijos no sufrirán las carencias que él tuvo en su infancia, adolescencia y juventud; siempre estuvo atento al llamado de la religiosas del Colegio Silviano Carrillo para apoyar en lo que fuera necesario, motivo por el cual se ganó el aprecio del personal de esa escuela en todos los niveles educativos que imparte.

Comúnmente hacían convivios familiares con la parentela de Doña Luchis, cuando le tocaba al Maístro Chame poner los “comestibles y bebestibles” era en abundancia y más cuando llevaba su comida preferida: “Carnitas y Coca colas”, bueno hasta los sobrinos solían decir: “Cuando mi tío Chame no organiza las comidas, ¡la fiesta valió madres!... ¡Era generoso “el Maístro”!...

Sus clientes eran casi todos los que tenían vehículos en este pueblo, acudían allí no solamente porque se prestaba servicio seguro, eficiente, que no abusaban en los precios, acudían también porque encontraban en El Maístro un amigo.. fueran ricos o fueran pobres, Clientes con Los Arce, Los Arreola, Los Chávez, Los Ochoa, Los Flores y muchos de la ciudad pero también acudía gente humilde y de otros municipios. El Maístro tenía una habilidad increíble en eso de la mecánica que le mandaron adaptar automóviles que pudieran ser conducidos por discapacitados físicos como ejemplo el Médico Veterinario Rafaelito Flores…

Mamás de muchachos acudían con el Maístro Chame a que los ocupara en las vacaciones escolares, hicieran algo productivo, muchos se iniciaron en este apasionante oficio, el Talle de “El Chame se convirtió en semillero de mecánicos y recuerdo del barrio de la Peña: mi hermano Roberto mejor conocido como “El Rogaciano” mi primo Polo “El Quijas,”El Ganso”, “El Camilo”, “El Tácua”, “El Cerillo; de La Colonia San Lázaro “El Tanga”, “El Jiménez” “El Timbiriche”, “El Pillo”. Pero también estaba “El Oso”, Los Punzo de Santa Clara, “El Nuevo” que se casó con una hija del Maístro; “El Siete… y muchos más… Yo creo que el Maístro veía en cada uno reflejada su infancia y adolescencia, y por eso los aceptaba…

Chame era ferviente católico, gran impulsor de los grupos de Cristiandad y excelente amigo del M.I. Señor Abad Don Javier Murillo Diaz, ¡Tan es así que un día con todos los gastos pagados lo invitó a Roma, invitación que el Maístro humildemente declinó. En una de esas pruebas que Dios manda… un día su adorada Lucha cayó enferma, tan enferma que algún médico le dijo a don José que ya no había remedio. El, sin medir gastos y con una ferviente fe en Dios, oró, imploró a la Virgen de La Salud…sus compañeros de Cristiandad también oraron. A solas lloró…¡como lloran los hombres.. ¡Y el milagro se hizo! su amada esposa paulatinamente fue recuperando su salud… como si reapareciera en casa el matiz de la vida iluminándola nuevamente ¡DE COLORES!

Concluyo este texto contando dos anécdotas que me contaron nuestra amiga Doña lucia y su hija Roxana: “Un día llego a la ciudad un circo, un costado de La Basílica por la tarde; dos camionetas-jaula, una traía unos changos, la otra un par de leones ambas camionetas traían alguna falla mecánica y las llevaron a nuestro taller…¡ se tuvieron que quedar esa noche para que al día siguiente las arreglarán!... , pasamos la noche llenos de miedo, entre rugidos de leones y gritos de los changos, pensando ¿a qué hora se aparecía un león en la ventana para devorarnos?”..

En los talleres es común que las empresas de Refacciones promocionen con posters grandotes donde aparecen mujeres semidesnudas; cierto día Tapizaron los muros del taller –ante el regocijo mecánicos -; Pero después llega al taller el Padre “Chuchito!, un anciano que hace maños traía un antiguo CHEVROLET Modelo 54 – que dondequiera se le quedaba-.. (Algunos dicen que a la primera bendición prendía)… se baja, observa a través de los gruesos cristales de sus lentes los carteles… -musita- ¡Cuánto pecado!.. Sin más, comienza quitando los papeles… ¡muera el pecado!, exclama gritando, acabando con el morboso gusto de los chamagosos mecánicos de “echar taco de ojo” mientras laboraban…

El 2015 es llamado ante el Creador nuestro amigo José Martínez Olguín, recibiendo su familia bastantes condolencia y muchísimas coronas y flores, ricos y pobres lo acompañaron a su última morada al amigo, al maestro, al esposo y padre cariñoso; Le hicieron su novenario y el ultimo día ¿Qué creen que dieron de cenar a la gente?... Le atinaron, ¡¡¡Carnitas, chiles en vinagre y las Cocas bien frías!!! Como le gustaba al Maístro Chame, Maestro de Maístros…

#patzcuaro

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