Con reforma legislativa, Michoacán busca fortalecer la protección del trabajo y el patrimonio de sus artesanos


Por Alejandro Castañeda
Morelia, Michoacán, 31 de octubre de 2026.— Preservar las artesanías de Michoacán implica mucho más que conservar técnicas, diseños y objetos que representan la identidad de sus comunidades. Supone reconocer el trabajo de quienes mantienen vivos esos conocimientos, garantizar condiciones dignas para producir y comercializar sus piezas y evitar que el valor económico y cultural de sus creaciones termine beneficiando principalmente a intermediarios o empresas ajenas a los territorios de origen.
Ese es el alcance que busca atender la reforma a la Ley de Fomento y Desarrollo Artesanal del Estado, aprobada por la 76 Legislatura del Congreso local, que incorpora mecanismos de participación, protección jurídica y apoyo económico y social para el sector.
Las modificaciones contemplan la creación de Consejos Municipales de Fomento Artesanal, mayores facultades para que la Casa de las Artesanías de Michoacán (CASART) defienda marcas colectivas, certificaciones y creaciones frente al plagio y la apropiación cultural indebida, así como la prohibición expresa del regateo, la usura y la especulación en la actividad artesanal. También establecen mecanismos de financiamiento para proyectos productivos, equipamiento e insumos, además de impulsar programas de seguridad social, atención médica y vivienda digna.
La reforma responde a demandas que distintos sectores han planteado durante años. Entre ellas están la falta de canales de comercialización directa, la dependencia de intermediarios, los bajos ingresos, la competencia de productos industrializados que imitan técnicas tradicionales y la dificultad para acceder a materias primas y financiamiento.
El problema también tiene una dimensión laboral. El informe “Tejiendo el cambio”, de UNIDAS: Red de Mujeres por el Trabajo Justo, documenta condiciones de informalidad, bajos ingresos y limitado acceso a protección social entre las trabajadoras de la artesanía textil. Datos de la ENOE de 2025 citados por ProDESC indican que apenas 2.4 por ciento de las mujeres ocupadas en esa actividad cuenta con acceso a seguridad social.
A ello se suma la apropiación de diseños y conocimientos tradicionales sin reconocimiento ni beneficios para las comunidades que los desarrollaron. En octubre, durante la presentación de propuestas legislativas, también se expusieron necesidades concretas de artesanos de Maravatío, Zinapécuaro y Paracho, relacionadas con créditos accesibles, adquisición de materias primas y recuperación de inversiones productivas.
El desafío ahora será la aplicación de la reforma: que los consejos municipales tengan participación efectiva de las personas artesanas, que CASART cuente con recursos y capacidad jurídica para defender el patrimonio, que los apoyos lleguen con transparencia y que las disposiciones sobre ingresos dignos y protección social se conviertan en resultados verificables.
Michoacán posee una amplia diversidad de expresiones artesanales, pero su continuidad no puede descansar únicamente en el esfuerzo de las familias que las producen. Proteger este patrimonio significa reconocer que detrás de cada pieza hay trabajo, conocimiento y derechos que también deben preservarse, destacan especialistas en el tema.





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