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  • Redacción

Consumo responsable y economía solidaria


Alejandro Martínez Castañeda

El consumo responsable constituye un imperativo frente al sistema económico dominante que promueve la cultura de comprar, usar y tirar, que nos lleva a un sobreconsumo que explota desmedidamente los recursos naturales y a la gente, además de que acelera el cambio climático. El consumo responsable forma parte del modelo de Economía Solidaria que lucha, desde diferentes frentes, para lograr una sociedad más equitativa y democrática.


El consumo responsable es una forma de producir y consumir bienes o servicios de acuerdo a nuestras necesidades reales, optando por opciones que favorezcan la sostenibilidad, la conservación del medio ambiente y la equidad social. Trata de fomentar el uso eficiente de los recursos, evitar la contaminación y mejorar la calidad de vida de las personas, gracias a un consumo consciente.


La persona consumidora y usuaria responsable es aquella que, además de conocer sus derechos, se guía por criterios sociales y medioambientales con el objeto de contribuir a un entorno favorable para todos, y garantizar un consumo con el menor impacto posible del medio ambiente, con el objeto de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas que habitan este planeta y de las generaciones futuras.


El consumo responsable se basa en dos máximas: Consumir menos y que lo que consumamos sea lo más sostenible y solidario posible. Comprar implica satisfacer una necesidad o un deseo, pero también activar toda una serie de procesos económicos, sociales y medioambientales.


En este sentido, hacerlo de una manera responsable significa cuestionarse a la hora de comprar qué es prescindible y qué no; cuáles son nuestras disponibilidades económicas reales y, después, elegir los productos, no sólo por su precio o su calidad, sino también porque son respetuosos con el medio ambiente y porque las empresas que los elaboran cumplen con los derechos humanos y los principios de justicia social.


Las características del consumo responsable son:


Es un hecho consciente, ya que es premeditado y antepone la libre elección a la presión de la publicidad y a las modas impuestas.

Es crítico ya que se pregunta por las condiciones sociales y ecológicas en las que ha sido elaborado un producto o producido un servicio.

Es ético, se basa en valores como la responsabilidad, la austeridad como alternativa al despilfarro y al consumismo, o el respeto de los derechos de los productores y del entorno.

Es ecológico al prevenir el derroche de los recursos naturales, ya que una producción masiva degrada el medioambiente.

Es saludable porque fomenta un estilo de vida basado en hábitos alimenticios sanos y equilibrados y en la compra de productos de calidad y respetuosos con el entorno.

Es sostenible ya que reducir el consumo innecesario puede mejorar la calidad de vida del planeta y el equilibrio medioambiental y se generarían menos residuos.

Es solidario con otros pueblos y con las generaciones futuras, puesto que se respetan los derechos de aquéllos y se aseguran los de éstos.

Es socialmente justo ya que se basa en los principios de no discriminación y no explotación.

Tiene poder de transformación social. Las personas consumidoras tienen el poder de transformar un mero acto de consumo en un verdadero acto de la ciudadanía. De esta manera, a través de gestos cotidianos, se puede contribuir a un cambio significativo en las reglas y patrones de producción y consumo de la sociedad.

Los poderes públicos tienen la responsabilidad de dictar normas para que la economía sea sostenible, solidaria y respetuosa con los derechos humanos, pero son las personas consumidoras a título individual las que optan o no por un modo responsable de consumir.




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