La inteligencia artificial pone a prueba el futuro laboral de millones de jóvenes: OIT
- Laura Yépez

- hace 4 horas
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Por Alejandro Castañeda
Morelia, Michoacán, 12 de agosto de 2026.- La inteligencia artificial está transformando aceleradamente el mundo del trabajo, pero detrás de sus oportunidades de productividad existe una preocupación creciente: que los jóvenes, particularmente quienes buscan su primer empleo, encuentren cada vez más dificultades para incorporarse al mercado laboral.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que, en un escenario desfavorable en el que desapareciera 10 por ciento de los empleos ocupados por jóvenes en las actividades más expuestas a la inteligencia artificial, 5.6 millones de personas de entre 15 y 29 años podrían enfrentar desempleo, cambiar de ocupación o abandonar el mercado laboral.
La cifra no representa una predicción inevitable, sino un escenario de riesgo. De acuerdo con la OIT, alrededor de 6.1 por ciento de los empleos juveniles se encuentran en ocupaciones con mayor exposición a la IA, especialmente aquellas relacionadas con apoyo administrativo, servicios, ventas, agricultura, operación de maquinaria y otras actividades susceptibles de automatización parcial.
América Latina y el Caribe aparecen entre las regiones que podrían enfrentar mayores impactos: el escenario planteado por la OIT contempla alrededor de 785 mil puestos de trabajo juveniles potencialmente desplazados.
El desafío adquiere especial importancia porque para millones de jóvenes el primer empleo representa la puerta de entrada a una trayectoria laboral. Si esa puerta se estrecha por la automatización, podrían aumentar las desigualdades y la precariedad, particularmente entre quienes no tienen acceso a capacitación tecnológica o empleos formales.
Pero la OIT también plantea una perspectiva distinta. La inteligencia artificial no necesariamente tiene que traducirse en destrucción de empleos; puede convertirse en una herramienta para transformar tareas y generar nuevas oportunidades. Para ello será fundamental fortalecer la alfabetización digital y en inteligencia artificial, pero también las habilidades sociales y emocionales que las tecnologías no pueden sustituir fácilmente.
El reto, por tanto, no consiste en detener la tecnología, sino en garantizar que la transición tecnológica no deje atrás a una generación.
Esto exige políticas públicas de capacitación, educación pertinente, protección social y creación de empleos dignos, además de una mayor participación de trabajadores, empresas, gobiernos e instituciones educativas en las decisiones sobre el futuro del trabajo.
La propia OIT ha advertido que la exposición a la inteligencia artificial debe entenderse como una señal de posible transformación de las tareas, no como una sentencia automática de desempleo.
Si la inteligencia artificial aumenta la productividad, pero reduce las oportunidades de acceso al trabajo para quienes apenas comienzan su vida laboral, el progreso tecnológico podría profundizar desigualdades que ya existen.
El desafío no es elegir entre jóvenes o inteligencia artificial. Es conseguir que la tecnología esté al servicio del trabajo y del desarrollo humano, y no que una nueva generación termine pagando el costo de la transformación tecnológica, puntualiza el organismo.





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